Por. Leopoldo Sánchez Grunert

Resulta sorprendente que pasadas  tres décadas del plebiscito que puso fin a la dictadura, la derecha le estaría disputando a la izquierda la bandera de los derechos humanos.

Las vueltas de la vida:Piñera en un confuso espectáculo, viajó a la fronteracolombo-venezolana ,(ciudad de Cúcuta) el 22 de febrero del 2019,como defensor de los derechos humanos del pueblo venezolano, gravemente dañados por la dictadura de Nicolás Maduro y ,adicionalmente con la peregrina pretensión  de erguirse como líder sudamericano.( Piñera  declaró en esa oportunidad  que “este es el primer paso para una ofensiva diplomática para formar un nuevo bloque regional de países defensores del libremercado y la democracia llamado Prosur, con Colombia, Argentina y Brasil como principales integrantes”).¿?

Y agregó “Nuestra presencia aquí es para solidarizar con la lucha del pueblo venezolano por recuperar su democracia en forma pacífica, dentro de la Constitución y para eso, el mejor camino, si no el único, es tener elecciones libres, transparentes y democráticas lo antes posible, convocadas por el Presidente Encargado, Juan Guaidó”, dijo el Jefe de Estado, en declaraciones conjuntas con el Presidente de Colombia, Iván Duque, minutos después de su aterrizaje en Cúcuta.

A pesar de que la comunidad internacional ha fijado una postura crítica en contra de las políticas del gobierno de Nicolás Maduro -que en los hechos ha devenido en una dictadura, llevando al país a una crisis política, económica y humanitaria en un país que tenía la mejor situación económica de Sudamérica donde hay  muchos muertos víctimas de las protestas contra el régimen de Maduro,el PC insiste en que ello se trata de un asunto interno, que no cabe hablar ni de “dictadura” ni de “terrorismo de Estado”

El  Partido Comunista (PC) ,que se ha presentado como una fuerza comprometida con la defensa de los derechos humanos , dicho principio resulta totalmente contradictorio a la luz de su abierta defensa del régimen venezolano, o al evitar una condena expresa al régimen norcoreano , poniendo en duda que allí se violen los derechos humanos -ello, dicen, es difícil de saber, debido al “hermetismo del país”-, limitándose a condenar los ensayos nucleares. Estas definiciones del PC, que desconocen principios elementales en materia de derechos humanos, no solo contradicen completamente lo que ha sido la política exterior que ha seguido el gobierno de Chile -y el propio consenso de la comunidad internacional quedando claro el doble estándar del Pc en materia de derechos humanos.

Y…observando la relación Dc-Pc es esta cuestión de la indivisibilidad de los derechos humanos  un tema insalvable entre estos dos partidos.

En 1983, Gabriel Valdes, planteaba  que una de las causas que  a la democracia cristiana le creaba mayor dificultad  en su relación con el partido comunista era que cualquier acuerdo político relevante debe fundarse en la afirmación  de los derechos humanos como un valor universal,y decía:”No podemos formar parte de un acuerdo con quienes creen en estas materias que la libertad y la justicia son divisibles”,y agregaba a continuación para quienes creen que los derechos humanos  son divisibles y no universales el paso siguiente ha sido afirmar que la condena por su violación limita en la soberanía de los estados y es esta, la pretensión de toda dictadura, sea de derecha o de izquierda, argumentar que afecta su soberanía.

La indivisibilidad significa que todos los derechos humanos están unidos por un mismo cuerpo de principios y que todos están situados a un mismo nivel. … A su vez, la interdependencia significa que todos los derechos humanos están interrelacionados. No puede afectarse un derecho sin afectar otros.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se aprobó por la naciente Organización de Naciones Unidas en 1948 y cuyo objetivo fue establecer recursos jurídicos que contemplaran los derechos fundamentales de las personas a nivel universal, considera un conjunto de características inalienables, características que el Pc no reconoce al no aceptar la indivisibilidad de los Derechos Humanos.

No obstante lo anterior,“Los derechos humanos, cuya aceptación es un mínimo ético para cualquier fuerza política, han sido sin embargo objeto de una interpretación extensiva. Una que priva a los Estados en vías de desarrollo como es el caso de Chile, de la capacidad de defenderse del terrorismo,particularmente ante lo que ocurre a diario en  la araucanía (a diferencia de lo que sucede en el primer mundo, en que si se equilibra el orden público con pleno respeto a derechos individuales). No se entiende hoy que Chile, no sea  capaz de defenderse de quienes quieren destruirla. No hay Estado de Derecho si la principal y más importante funcion del Estado -resguardar el orden público- no se cumple. Ese es el punto de partida de cualquier “Estado fallido”.

Y uno inmediatamente se pregunta si esto es un problema legal o constitucional. Y no lo es. El ordenamiento jurídico entrega actualmente todas las atribuciones al Presidente de la República para ejercer la autoridad y cumplir su mandato constitucional. Es, entonces, un problema de voluntad política ,quizás un  trauma de la dictadura.

El ejercicio de la autoridad en democracia no tiene color político y es la mínima aspiración que una persona debe tener de cualquier gobierno y ello tiene directa relación con el respeto por los derechos humanos.

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