Diariamente el Ejército de Chile, emplea a su personal en las diferentes misiones enmarcadas en el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe por Calamidad Pública,  debido a la emergencia sanitaria producida por el Coronavirus.

En este contexto,  los soldados conscriptos cumplen un rol fundamental apoyando a las autoridades sanitarias y a la comunidad en general, ayudando en prevenir y evitar la propagación del contagio por COVID-19. De este modo, realizan labores de apoyo en los controles en la vía pública por cumplimiento de cuarentena, ya sea en puntos fijos o móviles, controles de infraestructura crítica, barreras sanitarias, aduanas sanitarias, patrullajes nocturnos durante el toque de queda, o bien en apoyos sociales en directo beneficio de la ciudadanía, solicitados por las respectivas autoridades de gobierno.

El 18 de mayo es un día especial para el Ejército de Chile, se conmemora el “Día del Soldado Conscripto”, ocasión  en la cual la institución destaca a los miles de voluntarios que realizan el Servicio Militar, y  rinde un sentido homenaje a  los jóvenes que perdieron su vida en Antuco.

En estos tiempos, es importante reconocer a estos jóvenes los cuales provienen de otras ciudades del país y de la propia Región de Aysén, quienes cumplen con su deber cívico en esta zona austral, y que muy particularmente les ha tocado vivir una experiencia especial producto de la pandemia.

Es una labor muy bonita la que estamos haciendo, poniendo todo el esfuerzo y para que finalice pronto esta pandemia señala Bairon Nitor Contreras, Soldado Conscripto del Regimiento N°8 “Chiloé”.

La vida de un soldado no es fácil, no solo por el hecho de la instrucción militar, el estilo de vida que adoptan desde que ingresan al Ejército y egresan de él, están sometidos en todo momento bajo un sistema estructurado que goza de una programación coordinada y no improvisada, sumado a esto la lejanía de sus hogares genera sin duda una carga emocional importante para estos jóvenes, considerando que muchos de ellos no se habían separado por tanto tiempo de casa. 

Bertrán Retamal Cortés, SLC del Regimiento N°8 “Chiloé,  es uno de los tantos jóvenes que extendieron su Servicio Militar de forma voluntaria, para estar al servicio de la comunidad “ Ha sido una gran experiencia, una de las cosas que más me ha marcado ha sido haber jurado a la bandera, aunque por la pandemia mi familia no pudo estar presente, es algo que me llena de orgullo, vestir y representar el Ejército, comprometiéndome a dar la vida por la patria” sentenció.

Estos jóvenes soldados han  demostrado su compromiso con la patria, viviendo una experiencia que los fortalece como militares y los marca de por vida, una generación que se ha enfrentado a un escenario complejo, en el cual no sólo reciben una formación militar de instrucción y entrenamiento para la defensa del país, además sus capacidades se han extrapolados en apoyo a la comunidad,

Hay momentos duros, las jornadas muchas veces son agotadoras pero hemos aprendido muchas cosas, tenemos una rutina diaria de ejercicios lo que nos ayuda a desestresarnos y durante las instrucciones ocurren algunas anécdotas simpáticas que compartimos  con nuestros camaradas en los tiempos libres”.  nos relata Rafael Zenteno Álvarez, Soldado Conscripto del Regimiento N°8 “Chiloé”.

Finalmente, el apoyo de los padres y familiares de los soldados conscriptos, ha sido fundamental considerando que sus hijos se encuentran lejos de su hogar, ayudando a la ciudadanía en las  distintas localidades de la región, enfrentando una pandemia que amenaza al mundo, y cuyo trabajo y aporte tiene la única finalidad de proteger a las personas.

By Editor

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