Leopoldo Sánchez Grunert

Chile ha tenido históricamente  ante el concierto internacional, la imagen de un país conservador, no obstante esa imagen, ha ido aprobando en los últimos años varias leyes que eran resistidas por la oposición de grupos conservadores tales como ,el divorcio, el aborto terapéutico y la unión civil entre parejas del mismo sexo, y ahora se avanza con paso seguro en una ley que permite la muerte digna y cuidados paliativos.

Hablar de  “muerte digna” es tener conciencia de que es un concepto difícil de definir .incluso si se analiza desde la Bioética. Para desarrollar este concepto hay que considerar todos los elementos que se relacionan durante la enfermedad de una persona tales como: las    creencias de la propia persona que está ad-portas de la muerte, sus familiares, el personal médico que lo atiende, la legislación vigente en el país, el sistema religioso imperante en el medio. Hay pensadores que afirman para hablar de una muerte digna hay que haber vivido una vida digna. (E. Doménech Llavería y A. Polaino-Lorente)

Para estos autores, la muerte es un hecho ineludible que forma parte de la propia vida; en ese sentido, la vida debe ser vivida con autenticidad. Una vida auténtica permitiría prepararse en forma debida para enfrentar el trance de la muerte.

El derecho a una muerte digna significa que el paciente tiene que participar, en virtud del respeto a su libertad y autonomía, en las decisiones que se tomen cuando se acerca el final de su vida. Tiene el derecho a saber qué está pasando y cuál es su situación clínica, así como también el derecho a no saber ,si así lo desea.

No es Eutanasia reconocer cuando la medicina ya no puede curar y el esfuerzo terapéutico sólo puede limitarse a proporcionar cuidados paliativos, en una decisión que deben tomar los médicos junto con el paciente y la familia. La Eutanasia en cambio, supone ir más allá; es una petición del propio paciente para que se acorte su vida o le ayuden al suicidio asistido, debido a que el sufrimiento en este proceso se vuelve insoportable.

En nuestro Chile. La Cámara de  Diputados, aprobó hace pocos días el proyecto de ley “muerte digna y cuidados paliativos”.Después de más de siete años de tramitación,La iniciativa sorteó su primer trámite constitucional, con 141 votos a favor y cero en contra en donde se le realizaron 40 indicaciones, y ahora debe   pasar al Senado. 

Dentro de las disposiciones legales, se cuenta que para solicitar la eutanasia, la persona debe ser mayor de 18 años; tiene que haber vivido al menos un año en el país o tener residencia permanente si se trata de un extranjero.

Se estableció  además que los profesionales médicos puedes acogerse a la “objeción de consciencia” si así lo desean, pero deben dar cuentas de inmediato al director del centro asistencial para que derive al paciente a otro profesional que sí pueda practicar la eutanasia.

Ahora bien, el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados va más allá de la Eutanasia, al establecer el concepto de ‘muerte digna’, que abarca mucho más que el simple hecho de morir, según le explicó Mara Muñoz, académica de la Universidad Diego Portales y experta en bioética quien señaló:

“La eutanasia es el acto clínico o médico de realizar una acción con el objeto de dar muerte a una persona”. ‘Muerte digna’ es un concepto más amplio porque incluye que la persona pueda enfrentar este evento de la muerte de una manera que respete su dignidad como persona, que sea como la persona enfrentada al trance de la partida, prefiera. Generalmente implica estar sin dolor y no estar solo”, afirmó la experta en bioética.

Entre las normativas del proyecto se “consagra el derecho de los pacientes a no padecer dolores o sufrimientos intolerables, evitar la prolongación artificial de la vida y a solicitar la asistencia médica para morir”.

Determinado el beneficiario del derecho, se establece que el chileno o extranjero residente, mayor de 18 años, deberá estar consciente en el momento de solicitarlo o, en casos de inconsciencia o privación de facultades mentales, haberlo declarado previamente a través de un documento de voluntad anticipada.

El paciente será certificado por un médico psiquiátrico para garantizar sus facultades mentales y deberá “manifestar su voluntad de manera expresa, razonada, inequívoca y libre de cualquier presión”.

“Siempre debe haber una voluntad libre, informada, razonada y expresa por parte del afectado, que, pasando la prueba de dicha evidencia, sea mandatoria y legitime la decisión” ( Diana Aurenque, directora del departamento de Filosofía de la Universidad de Santiago).

El médico deberá informar al paciente de su diagnóstico, los posibles tratamientos existentes y ofrecerle cuidados paliativos para que, en caso de tomar la decisión de eutanasia, haya sido informado de todas las alternativas posibles.

La experta en Bioética Mara Muñoz, destacó la importancia de ofrecer cuidados paliativos a personas que piensen en la eutanasia por “tener miedo a tener mucho dolor, los gastos que significa en Chile estar enfermo y pobre, y el temor a perder la dignidad”.

“Si puedes escoger algo como cuidados paliativos, entonces puedes estar confortado y acompañado, y ya no es la muerte tu única opción. Este proyecto de ley defiende más la libertad de las personas de poder escoger en qué condiciones se muere”, dijo la experta.

Temas religiosos, éticos, científicos y legales se entremezclan en los debates en torno a la legalización de la “muerte digna”

Holanda,fue el primer lugar en el mundo en aprobar la eutanasia activa en abril de 2002, luego de que se tomaran diferentes decisiones judiciales con anterioridad las que abrieron paso a la legislación.

Poco más de un mes después de la aprobación en Holanda, Bélgica también legalizó la eutanasia y el suicidio asistido,

Nueva Zelandia, fue el primer país en el mundo en someter la eutanasia a referendo, junto a las boletas de las elecciones generales a finales de 2020.

La mayoría de los votantes apoyó la medida, lo cual abrió las puertas para que el proyecto de ley entre en vigor el 6 de noviembre de este año, 12 meses después del recuento final de votos.

En otros lugares del mundo, aunque la eutanasia directa o activa está prohibida, existen regulaciones que permiten otras formas de “muerte compasiva”, como el suicidio asistido, en el que el personal de salud entrega los medicamentos para terminar su vida al paciente, que debe tomarlos por sí mismo.

Esta práctica es legal en Alemania, Suiza, el estado australiano de Victoria y en los estados estadounidenses de California, Colorado, Hawái, Maine, Nueva Jersey, Oregón, Vermont y Washington y también en el Distrito de Columbia.

En Colombia una nueva sentencia de 2014 que le dio 30 días al Ministerio de Salud para que regulara el derecho a la muerte digna., y asi fue que el Ministerio estableció los lineamientos en los que se requiere tener una enfermedad en estado terminal; considerar que la vida ha dejado de ser digna producto de la enfermedad y manifestar el consentimiento de manera “clara, informada, completa y precisa”.Por lo tanto,es Colombia el primer país latinoamericano en legislar sobre este tema.

Chile con ese proyecto, ingresa a este  pequeño grupo de países que han legislado sobre este sensible tema  y es de esperar que el trámite en el Senado sea rápido y expedito y tengamos una ley  plenamente vigente a corto plazo.