“La historia no se repite, pero rima” es una frase atribuida a Mark Twain, que probablemente se explica dado que lo seres humanos cometemos -y volvemos a cometer- errores similares.

Estamos atravesando una crisis económica que sólo puede compararse a la Depresión de 1929, que tuvo entre sus peores consecuencias la llegada al poder, tras elecciones democráticas, de Adolf Hitler.

Porque, en verdad, el nazismo no llegó al poder en el país más educado de Europa como consecuencia de la crisis que se desató tras la Primera Guerra Mundial, derivado de las enormes compensaciones impuestas por el Tratado de Versalles, como muchas veces se afirma.

Hitler llegó al poder como resultado de la depresión económica del 29,  ya que antes de ésta,  Alemania había experimentado una fuerte recuperación y recibido grandes inversiones por parte de Estados Unidos, las que fueron repatriadas como consecuencia de la crisis del 29.

La recuperación de Alemania de la post guerra había visto al partido nazi reducir su presencia a la mínima expresión y sus líderes esperaban algún “hecho cósmico”, que volviera a crear un descontento masivo, el ambiente adecuado para que este partido proliferara.

El periodista Paul Scheffer, editor del Berliner Tageblatt , quien se caracterizó por un marcado antipopulismo, denunciando tanto a Hitler como a Stalin, describe en un texto de 1932 a los asistentes de los mitines nazis:  “El elemento predominante en la imagen es lo que se describe tan acertadamente en Alemania como la clase media “desclasada”, personas espiritualmente aplastadas en la lucha con la realidad cotidiana, angustiadas por una preocupación constante por las necesidades indispensables de la vida. Uno ve muchos jóvenes entre ellos. En conjunto es una variada mezcla de tipos del pasado, del presente, y casi podría decirse del futuro de Alemania: es ese famoso “brebaje” en el que Alemania, que una vez estuvo articulada de manera tan estable en sus clases y vocaciones, se ha disuelto durante estos últimos diez años como resultado del desastre económico, el desempleo y los cambios en poder. Todas son personas que han tenido concepciones de la vida y concepciones de sus propios roles en la vida, que contrastan violentamente con su situación actual. El proletariado, el trabajador, en su gran mayoría ha mejorado su situación financiera bajo la República, mientras la clase media ha debido disminuir su estándar de vida a mínimos increíbles. Aun si el observador nunca ha escuchado el programa de Hitler, podrá adivinar que esta depresiva asamblea de personas está esperando un evangelio, un mensaje, una palabra que los libere de sus necesidades, algo que compense las insoportables limitaciones de su existencia actual”.

Asimismo, el autor agrega en distintos párrafos lo siguiente: lo que une a los seguidores de Hitler es el sentimiento de humillación, de una falta de auto estima (como resultado de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial), … Hitler promete que serán respetados por el mundo… utiliza la propaganda, la cual apela al chauvinismo y al antisemitismo para unir a los alemanes.

De la misma manera, Scheffer señala que el nazismo es un movimiento que capta la emoción, los sentimientos y que se caracteriza por su oposición permanente.

Descrito estos hechos históricos, de una Alemania pre nazi, sin duda muchísimos  chilenos podrían hoy sentirse identificados con la situación descrita, dado los hechos de octubre de 2019 y los efectos de la pandemia del covid 19, originaron una grave crisis social, política, económica, institucional y ética en nuestro país, sumiéndonos en una falta de esperanza y de horizonte preocupantes.

No obstante lo anterior, los invito a meditar, a releer la historia, para que no cometamos el error fatal de dejarnos engatusar por los cantos de sirena populistas, sean éstos de izquierda o derecha, ya que éstos sólo traen al final, mayores penurias y calamidades, como lo ha demostrado tantas veces la rima de la historia.