“Banco de Talca y Espionaje electoral”

Por Samuel Andrés Benavides Herrera[1]

No nos extenderemos en la serie de políticas gubernamentales que a juicio de la opinión pública remarcan el fracaso de los dos últimos años del ejecutivo. Se han realizado una serie de pomposas propuestas que, en la práctica, no han sabido materializar un efecto positivo en la población. La “letra chica”, “reserva de constitucionalidad” o el actual “paso a paso” han llevado a equivocar el rumbo de muchos programas que, efectivamente logran beneficiar (como es el plan de vacunación) pero que se les apuñala (permisos vacacionales, apertura de fronteras, comercio no esencial)  dejándoles al borde del colapso.

¿Pudimos observar con criterio antes de, la elección de representantes que lograsen en la práctica, tal nivel de ineficiencia? Es fácil llenar de críticas páginas de papers con solidez institucional y funcionalidad gubernamental, pero en el realismo político nacional tenemos algunos casos en los cuales, basado en intereses económicos particulares y más allá de cualquier pensamiento ideológico, comprenden los cimientos del actuar gubernamental, encarnado en el propio ejecutivo[2].

El actual Presidente de Chile, Sebastián Piñera es uno de los políticos más cuestionados. Comenzando su gran fortuna económica con la introducción de tarjetas de crédito durante la dictadura militar, se transformó en accionista, controlador total, parcial o indirecto de multitud de empresas, convirtiendo a su familia en el segundo grupo económico más rico a nivel nacional según la revista Forbes, generando lazos directos en la política por lo cual ha llegado a ser dos veces Presidente de la República.

Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique ha llegado a ostentar este inmenso poder, el cual no está exento de numerosos casos de corrupción. Vamos a resumir en dos partes, cuatro en total, cuáles han sido los que le ponen actualmente en tela de juicio.

El Banco de Talca fue fundado el 17 de septiembre de 1884, su función fue aportar financiando actividades productivas del sector como varias otras instituciones emitiendo sus propios billetes y en unos cuantos años abrió sucursales en varias localidades dando su golpe de gracia en 1958 fundando la primera oficina en Santiago. En 1971 fue expropiado mediante la Corporación de Fomento a la Producción y dejó de estar en manos de los accionistas transfiriéndose el 98 por ciento de su propiedad al Estado. En 1975 se inició un proceso de privatización bancaria y la mayoría de las acciones fueron adquiridas por M. Calaf y A. Danioni llegando al 65 por ciento del total. En 1979 por problemas de gestión, Massad se convirtió en el Presidente y Piñera en el Gerente General. Eugenio Silva Risopatrón quien era Director de la Superintendencia de Bancos interpuso en 1982 una “demanda criminal” en contra de Piñera y algunos ejecutivos por los “delitos de estafa e infracción a la ley de bancos” comenzando una intensa investigación: el capital total del Banco de Talca era 40 millones de dólares y toda entidad bancaria tiene permitido realizar préstamos a otras empresas o personas incluso superando el dinero que posee (apalancamiento). Según la ley, la deuda que podía asumir el banco llegaba hasta 50 millones de dólares pero cuando se analizaron los libros contables se descubrió que los créditos otorgados llegaban a los 200 millones (4 veces el total) ahí comenzó el escándalo.

Una gran cantidad de los préstamos estaban otorgados a deudores que también eran accionistas del propio banco y además con parte del dinero habían dado más acciones dentro del mismo banco, es decir se estaban haciendo dueños de la institución con el mismo dinero otorgado de forma ilegal.

Varias de estas sociedades beneficiadas por dinero del banco ni siquiera tenían existencia legal o tampoco existía garantía ni fiscalización alguna para asegurar que podrían devolver el dinero adeudado destapando este gran fraude.

El Ministro de la Corte de Apelaciones, Luis Correa Bulo dictó una Orden de Detención en contra de Piñera, Figueroa Sandoval y Massad por los delitos cometidos sus socios M. Calaf y A. Danioni .Cuando la policía de investigaciones fue a detener a Piñera a su domicilio, allí ya no había nadie. Su esposa Cecilia Morel declaró lo siguiente: “efectivamente él 8 de agosto mi esposo tomó conocimiento de su orden de detención por lo que abandonó este domicilio sin rumbo conocido ya que incluso de ello me enteré por otras personas pues ni siquiera se despidió de mí tampoco me dio explicaciones de su determinación no sé en qué lugar se encuentra pero sí sé que con sus abogados tratan de dar solución a la situación”

Fueron 24 días los que se mantuvo prófugo de la justicia para luego ser presentado un recurso de amparo y después de varias declaraciones apelaciones y polémicas la Corte Suprema acogió este recurso dejando a Piñera totalmente libre de los cargos. La que fuera Ministra de Justicia, Mónica Madariaga reconoció (en entrevista televisiva) haber intercedido para liberar a Piñera por petición de su hermano -José Piñera- a pesar de que este último lo negara tajantemente.

Para nuestro segundo caso, situémonos en 1992, Sebastián Piñera y Evelyn Matthei estaban compitiendo por transformarse en candidatos presidenciales del pacto político “Unión para el Progreso”.

Evelyn Matthei fue invitada a un programa de televisión llamado “a eso de las 9” donde sería entrevistada por los panelistas respecto a su candidatura. Durante la transmisión del programa siguiente al de la candidata, cuando era el turno de Sebastián Piñera el dueño del canal, Ricardo Claro dijo haber recibido una cinta de forma “anónima”, una conversación aparentemente telefónica en donde el Senador Sebastián Piñera y dos personas más planearon diferente alternativas para enterar la carrera electoral de Matthei.

El escándalo se tomó todas las portadas y en la siguiente transmisión del programa el conductor y todos los panelistas presentaron su renuncia dando fin al programa “a eso de las 9”. Piñera fue cuestionado en el mismo programa y en otros medios de comunicación donde reconoció lo inapropiado de las conversaciones. Aparentemente Renovación Nacional anunció querellas para quienes resultaran responsables, hubo un desfile de personas citadas a declarar pero la reputación de Piñera fue tan dañada que tuvo que renunciar a la carrera para convertirse en presidenciable.

Se descubrió que el responsable fue el Capitán Fernando Diez, funcionario de Telecomunicaciones del Ejército o sea que muy probablemente la instrucción de acabar con su candidatura no venía solamente de parte de los militares sino también de alguien relacionado al propio gobierno.

Más aun, la cinta no habría llegado a Ricardo Claro por parte de alguien “anónimo” como señaló en una primera instancia sino por parte de la mismísima Evelyn Matthei poco más de dos meses después. Como nota, una investigación realizada 2006 se reveló que existía una -Unidad del Ejército- destinada exclusivamente a grabar políticos durante los 90 la cual se conformaba por Sub Oficiales y su objetivo era destituir la candidatura de Sebastián Piñera por presentar una forma de gobernar menos conservadora y más liberal, situación en la que habría estado también involucrado el Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet.


[1] Politólogo por la Universidad Central de Chile (argenstrit@gmail.com)

[2] Como nota al lector dejo a su propia investigación los desfalcos financieros de otras “Instituciones” del Estado.

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