Como Iglesia de Aysén junto a su Comisión Justicia y Paz; desde la carta pastoral del padre Obispo Luis, “Danos hoy el agua de cada día” y todo el camino de más de 16 años de acompañamiento a pobladores y organizaciones en la Patagonia chilena y argentina, vulnerados en sus derechos fundamentales, y transgredidos en sus territorios por disputas socioambientales; con motivo del Día Mundial del Agua 2021, decretado por la Organización de Naciones Unidas, ONU, en 1993, declaramos:

Que vivimos en la Patagonia, región privilegiada del planeta por su abundancia de agua, una Reserva de Vida de la Humanidad; que ha sido y sigue siendo un bien originario y vital para toda cultura, pueblo y religión.

Que el agua es vida para todo ser y, por lo tanto, hay que consagrarla como un Bien Común y Público Mundial que no puede ni debe ser privatizado y, menos aún, mercantilizado. Al hacerlo, se hiere de muerte a la VIDA, sobre todo humana y se viola mortalmente el derecho sagrado a la existencia digna.

Solidarizamos:

Con el cuidado, el amor y la defensa del agua que desde su cultura y espiritualidad viven especialmente los pueblos originarios de la Patria Grande de la América Morena, anteriores a la conformación de los actuales Estados.

Con la lucha sabia, audaz y no-violenta de tantas comunidades, organizaciones y pueblos contra la contaminación, la privatización y la mercantilización del agua.

Con las autoridades y los líderes que comparten los sufrimientos de los pueblos crucificados por la falta de agua que buscan hacer efectivo, también legalmente, el derecho a este vital elemento y al saneamiento como un bien común universal, venciendo la tentación de la corrupción y de la venta de sus conciencias a poderes económicos.

Sufrimos junto al pueblo:

Contra los usurpadores, los corruptos y los negociantes del agua, especialmente los que lucran con el gran negocio del “agua embotellada”; contra los que enarbolan el extractivismo como único modelo de desarrollo, contaminando y destruyendo el agua en todas sus expresiones: ríos, lagos, acuíferos, humedales, glaciares…

Contra la megaminería que contamina, usurpa, destruye, privatiza las fuentes y los caudales de agua, dejando secuelas de numerosas enfermedades en la población y en el medio ambiente, produciendo pobreza e inequidad a su paso con falsas promesas de prosperidad.

Denunciamos hoy, con firmeza y marcada decisión, las prospecciones y proyectos mineros en la Patagonia. Con la misma claridad y firmeza con que el pueblo dijo NO a las represas, NO a la privatización del agua, NO al colonialismo consumista, en Aysén decimos NO a la minería y a sus promotores locales y extranjeros.

Denunciamos hoy, también, que es un escándalo instalar un bien común, público y universal como el agua en la Bolsa de Comercio de Wall Street como si se tratara de una simple mercancía más; y la necia urgencia en firmar el “El Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico”, el nefasto tratado TPP-11 que, entre otros males, entregaría la soberanía de nuestros bienes comunes en Chile a los poderes e intereses de las grandes transnacionales.

Esperamos:

Que en el proceso constituyente por el cual transita Chile, entre con fuerza ética, humana y evangélica que el agua sea reconocida como un derecho humano y un bien público universal. Y que, sobre todo en estos dolorosos tiempos de pandemia, se facilite el uso y consumo del agua potable y el saneamiento a las poblaciones más empobrecidas, para que el derecho al agua y a la salud sean promovidos y asegurados.

Exigimos que las autoridades pertinentes de Aysén, y de Chile, transparenten las gestiones que están dando curso a proyectos mineros tales como: “Los Domos” y “Mina Javiera” en Chile Chico; “Terrazas” y “Cerro Diablo” en Puerto Ibáñez; “Santa Teresa” en Villa Amengual; “Katterfeld” en Rodeo Los Palos, y otros más, que dañan y ofenden gravemente a nuestras poblaciones y a los ecosistemas de la Patagonia.

Que el Estado Chileno, los líderes sociales y los movimientos populares exijamos en nuestros territorios, y a la ONU, el establecimiento de Consejos Ciudadanos por la Seguridad de los Bienes Comunes (agua, semillas, tierra, salud, energía, conocimiento, etc.) que nos unan como habitantes responsables de la Madre Tierra, don de Dios, que nos regala VIDA en abundancia para todos y todas sin distinción.

“La ética medioambiental nos planta evitar toda explotación indiscriminada de la naturaleza,

sobre todo del agua, hoy tan indispensable y escasa para la vida humana”.

Obispos de la Patagonia y Sur de Chile

Comisión Justicia y Paz

Vicariato Apostólico de Aysén

Coyhaique, 22 de marzo de 2021

By Editor

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